En norte de la provincia de Cáceres, limitando con Salamanca y Portugal se esconde la comarca de la Sierra de Gata.

Un lugar aislado donde la cultura, su exuberante naturaleza, su arquitectura y sus gentes la convierten casi en una especie de “reserva natural”. Posiblemente uno de los pocos paraísos vírgenes que quedan en España.

Sus verdes campos repletos de olivos y castañares contrastan a la perfección con los pueblos de exquisito encanto medieval con sus casas vestidas de pizarra, granito y barro.

Los habitantes de la Sierra de Gata tampoco dejan indiferentes a los turistas que los visitan. Oírlos hablando A Fala, la lengua que mezcla el galaico-portugués con el astur-leonés, es un espectáculo.

Uno de sus principales atractivos de la Sierra de Gata, es la poca explotación turística de la zona. Gracias a ello se puede disfrutar la naturaleza en su estado más puro y descubrir la importancia ornitológica de la comarca. Un destino perfecto para la observación de aves como las azores, águilas reales y hasta cigüeñas negras.

Otra de las razones para visitar la zona reside en la belleza y lo pintoresco de sus pueblos. Alguno de ellos ha sido declarado “Bien de interés cultural” por la riqueza de su conjunto histórico-artístico. Un lugar donde hacer un repaso a la arquitectura de la zona, probar los productos típicos, hacer rutas por los alrededores e incluso escucharles hablar en su lengua romance.

Hoyos

Esta localidad tiene gran importancia por tratarse de la capital administrativa de Sierra de Gata.

Su casco histórico es precioso, lleno de pequeños palacetes y casonas señoriales con escudos de piedra en las fachadas típicos de la nobleza.

Hoyos está relacionado con antiguos asentamientos romanos y árabes por su cercanía a la Ruta de la Plata.

Entre su patrimonio destaca la iglesia Ntra. Sra. del Buen Varón de origen románico pero con pinceladas del gótico en sus portadas. Guarda una talla de la virgen y un retablo barroco del siglo XVII.

Del convento franciscano del Espíritu Santo a día de hoy sólo quedan las ruinas.

Trevejo

Esta aldea medieval con poco más de veinte habitantes es la esencia de la Sierra de Gata. Rodeada por un camino de castaños solo se puede acceder a ella por la carretera de Villamiel.

Su entorno natural es sin duda privilegiado y ofrece al visitante unas magníficas vistas en 360 grados.

Las ruinas de su castillo construido en el siglo XV y la Iglesia de San Juan con sus tumbas antropomórficas excavadas en roca granítica son de lo más destacado.

San Martín de Trevejo

Destaca por ser la mejor muestra de arquitectura rural de la comarca con sus viejas casas de adobe y piedra con sus entramados de madera al descubierto (troznes).

Además de estas casonas rústicas, paseando por sus calles empedradas se pueden ver algunos palacetes nobles de camino a la Iglesia de San Martín de Tours, la ermita de la Cruz Bendita.

En la Plaza Mayor se encuentra el Ayuntamiento, la Casa del Comendador y la Torre del Campanario con un escudo de Carlos V.

A las afueras está el Convento de San Miguel (sXV) que actualmente es una hospedería.

Gata

Uno de sus símbolos más destacados es la Torre de la Almenara.

Las casas de Gata tienen una construcción similar a las de los pueblos anteriores y cuentan también con numerosos palacetes.

La iglesia de San Pedro y la Fuente del Chorro, la ermita del Cristo del Humilladero son sus monumentos más importantes.

Robledillo de Gata

Un claro ejemplo de arquitectura serrana que mantiene su trazado medieval de calles estrechas y pasadizos.

Las casas son de adobe, piedra y entramado, y el color ocre de sus fachadas es algo característico de Robredillo.

Uno de sus mayores atractivos es el casco histórico lleno de preciosos rincones donde hacerse fotos. La Parroquia de la Asunción y el Molino del Medio son dos de sus tesoros más preciados.

¿Quieres conocer más sobre esta comarca? Viaja a Extreamdura y déjate sorprender!