Grandes, pequeñas, con ruedas, rígidas… ¿cuál es la adecuada?

Existen muchos tipos de maletas pero no siempre podemos llevar la misma a todos los viajes.

Dependiendo del destino elegido, tipo de recorrido y si compartimos o no equipaje, necesitaremos una u otra. No es lo mismo viajar durante un mes recorriendo Europa que hacer una escapadita de un par de días a la montaña.

Con ruedas: el mejor atributo que puede tener una maleta. Adiós a la incomodidad de llevar la maleta a pulso y crearte dolores de espalda innecesarios.

Existen con dos o cuatro ruedas, ambas son cómodas de llevar, pero sin duda las segundas permiten una mayor movilidad. En cuanto a ventajas e inconvenientes de cada una:

Las maletas de dos ruedas son más económicas, se manejan mejor cuando tenemos que andar mucho tiempo por calles de trazado irregular, subir escaleras, etc  y su capacidad es mayor.

Como inconvenientes, la posición de sus ruedas hace que la persona cargue parte del peso y si llevamos más de una tendremos dificultades de maniobra.

Las maletas de cuatro ruedas permiten un mejor arrastre sobre todo en las de gran tamaño. Son más estables y fáciles de manejar tanto por niños como por personas con dificultades motoras.

Sin embargo son más caras, las ruedas están más expuestas a roturas y golpes por encontrarse fuera de la base y debido a esto, si son de equipaje de cabina el espacio es menor porque le quita altura.

Para viajes largos: es recomendable llevar una maleta grande si tu intención es quedarte en el destino varios meses. Si por el contrario estás pensando hacer un tour por varios países lo mejor es una maleta mediana para que la puedas transportar con mayor facilidad.

Las maletas blandas cuentan con la ventaja de contar con unas cremalleras que permiten agrandarla unos centímetros. Con las duras esto no se puede, pero protegen más lo que hay en su interior aunque también se rompen antes.

De fin de semana: organízate bien, elige un modelo para cada día y no pierdas el tiempo llenando la maleta de ropa que no te vas a poner. Seguro que a más de uno le resulta difícil y cree que se queda corto pero no es así. A la vuelta del viaje te darás cuenta que fue la mejor elección.

Hazte con las que sean de material semirígido y que tengan pocos compartimentos; un espacio único siempre se aprovecha mejor. Trata de colocar bien todo y verás… ¡caben más cosas de las que pensabas!

Según el transporte: el medio en el que elijas desplazarte también es condicionante. Si viajas en coche será el maletero el que te marque la cantidad de bultos que puedes llevar. Seguramente en avión sea donde más problemas encuentres por el tamaño y peso. En autobús las restricciones son menores pero están sujetas a la capacidad de la bodega.

¿Sabes ya que maleta llevarte a tu próximo viaje?