España cuenta con numerosos Palacios Reales repartidos por sus ciudades más importantes.

Estas edificaciones, en su mayoría diseño de grandes arquitectos, dan un toque distinguido a los lugares donde se encuentran dada la ostentosidad.

Los Palacios Reales son un fiel reflejo de las dos clases predominantes en la estructura social mucho tiempo atrás: la aristocracia y la realeza.

Aunque hay algunos que no se pueden visitar en su totalidad, hemos elaborado un ranking de los que tienes que todo buen turista debe conocer.

Palacio Real de Madrid

Conocido también como Palacio de Oriente fue mandado construir por Felipe V ordenando que tuvieses similitudes con el de Versalles.

Es el Palacio Real de mayor extensión en toda Europa Occidental y cuenta con más de 3.000 dependencias entre la que destaca el Salón del Trono decorado con tapices, frescos y espejos.

Está rodeado por los Jardines del Campo del Moro y separado por pocos metros de la Catedral de La Almudena.

Palacio de la Magdalena

En Santander se encuentra uno de los Palacios Reales más atípicos de España.

Con claras influencias inglesas goza de un estilo totalmente ecléctico. Fue construido en un acantilado pegando al mar con el fin de servir de residencia de verano de la Familia Real.

Sus salones están decorados con pinturas de importantes artistas. Sus caballerizas fueron usadas como prisión en 1949.

Palacio de la Aljafería

Aunque cuenta con numerosas estancias que corresponden a distintas épocas y movimientos artísticos, este Palacio Real es una de las mayores representaciones de la arquitectura islámica perteneciente al reino de las Taifas.

La Torre del Trovador es la edificación más antigua de la Aljafería y data de finales del IX y en 1486 se convirtió en prisión de La Inquisición.

Palacio Real de Aranjuez

Inicialmente fue una villa de caza que Carlos V mandó establecer a orillas del río Tajo en esta localidad.

Cuenta con una decoración que guarda cierta similitud con la del Palacio Real de Madrid pero sus estancias son de dimensiones más pequeñas. Destaca el Salón Chino o la Sala de los Espejos.

Palacio de la Almudaina

En la parte más alta de la isla, junto a la impresionante Catedral mallorquina, se encuentra este edificio que antes de convertirse palacio fue una fortaleza árabe.

Con más de 20.000m² tiene un estilismo bastante ecléctico destacando especialmente el patio de armas, la Capilla Real o el Tinell.

Palacio de Las Dueñas

Su arquitectura que va desde el Gótico- Mudéjar al Renacentista. Los detalles en sus azulejos, tejas o encalados, sus patios de estilo andaluz y sus jardines le dan el toque andaluz.

Este palacio perteneciente a la Casa de Alba, posee un gran valor histórico y arquitectónico.

Su importante colección artística y decorativa con más de 1.400 piezas entre muebles, pinturas y objetos antiguos es uno de los principales atractivos.

La Granja de San Ildefonso

En plena sierra de Segovia este palacio era una de las residencias de verano de los reyes.

Inicialmente fue una granja perteneciente a los monjes de los jerónimos y al igual que el Palacio Real de Madrid su conversión en palacio fue ordenada por Felipe V .

El jardinero de Versalles colaboró en la creación de las zonas verdes de las que lo más destacado son sus 21 fuentes con formas mitológicas.

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