Las calles de Madrid encierran multitud de historias y anécdotas curiosas.

Muchas de ellas han sido escenario de numerosas películas y otras tantas novelas, e incluso famosos cantautores les han llegado a dedicar alguna canción.

Si tienes curiosidad por descubrir el origen de tan originales nombres, te proponemos una ruta para que las conozcas y visites.

Calle de la Lechuga

Esta calle es un grito a la vida sana y saludable. Lleva en pie desde antes de la creación del plano de la ciudad y su nombre surgió porque en ella se encontraban los puestos de venta de de verduras y hortalizas.

Calle Desengaño

A escasos metros de la Gran Vía se ubica esta calle cuyo nombre está unido a la lucha por el entre dos caballeros por el amor de una dama.

Cuando comenzaba la batalla, una misteriosa sombra con apariencia femenina se cruzó entre sus espadas. Los dos quedaron como hipnotizados, dejaron la lucha y decidieron salir a su encuentro. Después de una larga búsqueda lo único encontraron fue un cadáver tapado por una mortaja.

Su decepción al comprobar que lo que ellos creían que era una bella dama era en realidad una momia, les llevó a gritar a la vez ¡Qué desengaño!

Calle Salsipuedes

En el barrio de Villaverde está esta curiosa calle que recibe su nombre por la mera descripción de la vía, difícil de entrar o salir según se mire.

Pero no es el único sitio donde la podemos encontrar puesto que también existe en ciudades como Oviedo, Jaén o Pamplona.

Calle de la Cabeza

Cuenta la leyenda que en esta calle vivía un sacerdote que fue decapitado por su criado portugués para robarle toda su fortuna y darse a la fuga.

El sirviente no dejó pistas y el crimen quedó sin resolver. Años más tarde volvió a Madrid convertido en un acaudalado aristócrata.

Un día de vuelta a casa compró una cabeza de carnero para su cena. La llevaba debajo de su capa con tan mala suerte que ésta fue dejando un reguero de sangre por la calle, algo que despertó la curiosidad de un vigilante que decidió pararlo para preguntarle que qué escondía. La sorpresa fue cuando, sin saber cómo, la cabeza que mostró era la del sacerdote asesinado y no la del animal en cuestión.

Tras esto, el hombre se vio obligado a confesar el crimen y fue ejecutado.

Calle de la Abada

Cerca de la Plaza de Callao, cuenta la leyenda madrileña, que en el siglo XVI unos feriantes portugueses llegaron a Madrid trayendo consigo un rinoceronte.

Tras el espectáculo, dejaron al animal dentro de un cercado para descansar. Un vecino que trabajaba en un horno de pan decidió darle un pedazo recién hecho que abrasó al animal. Esto provocó el enfado del rinoceronte que tras matarlo escapó dejando otros fallecidos.

Por este motivo, la calle recibió el nombre de abada, la palabra portuguesa para denominar al rinoceronte hembra.

Calle del Pez

En pleno barrio de Malasaña encontramos esta curiosa vía que hasta el siglo XVII se llamaba Fuente del Cura y en ella se encontraba un estanque con peces.

La calle posteriormente fue adquirida por Don Juan Coronel con el objetivo de edificar allí su vivienda. Las peces del estanque que había en la vía fueron desapareciendo hasta que su hija Blanca rescató al último. El pececillo murió a los pocos días y Blanca deprimida por el suceso ingresó en un convento.

Como recuerdo, se labró en la fachada de su vivienda un pez, del que tomaría nombre toda la calle.

¿Conoces alguna historia curiosa más de las calles de Madrid?